Un reciente estudio del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel) ha revelado que la abstención electoral en República Dominicana ha aumentado significativamente en la última década, cayendo 15 puntos porcentuales. Contrario a lo que se podría pensar, este fenómeno no está vinculado a la pobreza o exclusión, sino que se concentra en las zonas urbanas más prósperas del país.

El análisis, basado en más de 8 millones de registros del padrón electoral, indica que la disminución en la participación es homogénea entre todos los grupos generacionales, desmintiendo la idea de que los jóvenes sean los principales responsables del ausentismo. Las áreas con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH), como la Región Ozama y la provincia de Santiago, presentan los niveles más altos de inasistencia, superando el 60%.

Por otro lado, provincias rurales como Enriquillo y El Valle muestran una mayor participación electoral, lo que sugiere que las redes comunitarias y el clientelismo político en estas áreas fomentan un mayor compromiso cívico. El estudio también destaca una brecha entre la participación en elecciones presidenciales y municipales, siendo esta última significativamente menor.

Los investigadores concluyen que la respuesta a la abstención debe ser política, enfocándose en las desigualdades socioespaciales de las zonas metropolitanas para revitalizar el interés ciudadano en el proceso electoral.