Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de ataques aéreos contra Irán en respuesta a la muerte de dos soldados estadounidenses. Estos ataques se dirigieron a instalaciones militares iraníes y a las fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, responsables de ataques previos contra tropas estadounidenses en Jordania. El general iraní Ali Abdolahi advirtió que cualquier ataque estadounidense enfrentará una respuesta decisiva y devastadora por parte de Irán.

En Kuwait, el ejército iraní lanzó drones explosivos contra dos bases militares estadounidenses, mientras que en Baréin, las defensas aéreas estadounidenses interceptaron varios ataques aéreos iraníes. En Jordania, la embajada estadounidense informó sobre la evacuación del aeropuerto internacional y el puerto de Aqaba debido a una amenaza específica, aunque el gobierno jordano desmintió la existencia de tales amenazas.

Desde la reanudación de las hostilidades a principios de julio, el conflicto ha alcanzado niveles sin precedentes, con un total de 16 militares estadounidenses muertos desde el inicio de la guerra en febrero. El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, ha amenazado con infligir una lección inolvidable a Estados Unidos, mientras que los bombardeos estadounidenses han causado al menos 50 muertos y más de 500 heridos en Irán, según el Ministerio de Salud iraní.