La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) abarca principalmente dos condiciones: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas son consideradas catastróficas debido a su severidad y al costo económico que implica su tratamiento y seguimiento adecuado.

La doctora Ivelisse Liliana Jiménez, gastroenteróloga de Cedimat, advierte sobre síntomas como sangrado en deposiciones, dolor abdominal intenso, pérdida de peso inexplicable y retraso en el crecimiento en niños. Estos síntomas pueden afectar la calidad de vida de los pacientes, limitando sus actividades cotidianas.

Las enfermedades inflamatorias intestinales tienden a afectar a personas jóvenes, incluyendo niños y adolescentes, quienes suelen presentar una enfermedad más extensa. En adultos mayores, aunque la enfermedad es menos agresiva, el tratamiento puede ser más complejo debido a otras condiciones de salud.

Factores como el uso de antibióticos a temprana edad, tabaquismo y consumo de alimentos ultraprocesados se han identificado como desencadenantes. Estas enfermedades pueden afectar otros órganos, por lo que requieren un manejo interdisciplinario.

El seguimiento de estas enfermedades es responsabilidad del gastroenterólogo y requiere exámenes continuos. La colonoscopia es clave para el diagnóstico y seguimiento, ya que estas enfermedades aumentan el riesgo de cáncer de colon.

Aunque no existe un tratamiento curativo definitivo, un diagnóstico temprano y un seguimiento adecuado pueden controlar la enfermedad. En América Latina, la incidencia de estas enfermedades está aumentando, impulsada por factores como dietas occidentales y estrés, lo que demanda más investigación y políticas de salud.