El partido Likud, liderado por Benjamín Netanyahu, ha solicitado a la Policía israelí y al Shin Bet que investiguen posibles irregularidades en las elecciones en comunidades árabes. La formación acusa a los partidos árabes de "robar las elecciones" mediante sobornos, amenazas y falsificación de votos.
Likud asegura haber presentado pruebas y testimonios a los servicios de seguridad y a la Comisión Electoral Central sobre estas irregularidades. Entre las denuncias se incluyen incidentes de violencia, votaciones bajo identidades falsas y el uso de software prohibido para movilizar votantes.
El escrutinio parcial indica que el bloque de Netanyahu cuenta con 53 diputados, mientras que los partidos árabes suman 19, sin que ninguno alcance la mayoría necesaria para gobernar.




