En lo que va de 2026, Estados Unidos ha ejecutado a 19 condenados a muerte, aunque los expertos no creen que el aumento de ejecuciones del año anterior se mantenga. El país presenta un panorama fragmentado respecto a la pena de muerte, con estados como Florida liderando el número de ejecuciones, mientras que en otras regiones la pena capital ha sido abolida o está en moratoria.
En 2025, se realizaron 47 ejecuciones en EE. UU., casi el doble que en 2024. Florida fue responsable de 19 de estas ejecuciones, marcando un récord histórico para el estado. La reciente doble ejecución en Florida, la primera desde 1964, subraya su singularidad en la aplicación de la pena capital.
El regreso de Donald Trump a la presidencia coincidió con un aumento en las ejecuciones, impulsado por políticas federales más favorables a la pena de muerte. A pesar de estos esfuerzos, el número de nuevas condenas a muerte sigue disminuyendo, reflejando una opinión pública cada vez más reticente a la pena capital.
Actualmente, la pena de muerte sigue siendo legal en 27 estados, mientras que otros 23 y el Distrito de Columbia la han abolido. El experto Jeffrey Fagan señala que el país se divide en varios "regímenes" de pena capital, destacando la particularidad de Florida en este contexto.




