El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, respaldó la posición de República Dominicana al considerar la crisis en Haití como una amenaza para la seguridad regional. Durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, Waltz destacó que las bandas criminales haitianas extienden su influencia en el Caribe, lo que representa un riesgo para otros países.
El canciller dominicano, Roberto Álvarez, presentó una estrategia de cuatro frentes para enfrentar la situación en Haití, que incluye el despliegue de fuerzas internacionales, el refuerzo del embargo de armas y el fortalecimiento de las instituciones haitianas. Álvarez enfatizó que la seguridad debe preceder a cualquier proceso electoral en Haití para garantizar elecciones libres y creíbles.
La comunidad internacional ha identificado una oportunidad para avanzar hacia la normalización institucional de Haití, pero persisten dudas sobre la viabilidad de organizar elecciones en territorios controlados por pandillas. Álvarez también destacó la necesidad de apoyo logístico internacional para completar el despliegue de fuerzas comprometidas y agradeció el liderazgo de Estados Unidos y Canadá en esta misión.
El enfoque dominicano busca desarticular las estructuras de apoyo a las pandillas, incluyendo sanciones a quienes financian o facilitan actividades criminales. Álvarez insistió en que solo instituciones haitianas sólidas podrán garantizar una estabilidad duradera en el país vecino.




