Las manifestaciones en Francia contra el aumento del costo de la vida reunieron a cientos de miles de personas en diversas ciudades del país. Según la policía, participaron 410,000 manifestantes, mientras que los organizadores estimaron 800,000. Aunque las protestas transcurrieron pacíficamente durante la mayor parte del día, se registraron disturbios al final de las marchas en ciudades como París, Lyon y Marsella.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, destacó el despliegue de 70,000 agentes para mantener el orden, lo que permitió una jornada mayormente tranquila. Sin embargo, en ciudades como Clermont-Ferrand y Nantes, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden. La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes en varios puntos del país.

Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, instó al presidente Emmanuel Macron a ceder ante las demandas sociales o enfrentar una posible dimisión. Mélenchon advirtió sobre una huelga general programada para el 5 de noviembre si no se atienden las demandas de los manifestantes. Las autoridades realizaron 135 arrestos y confiscaron materiales destinados a ser usados como armas durante las protestas.