Tres de los cuatro corredores de autobuses en el Gran Santo Domingo, gestionados por operadores privados, exhiben publicidad comercial que cubre gran parte de sus unidades. Esta práctica ha generado opiniones divididas entre los pasajeros, quienes expresan preocupaciones sobre la visibilidad y el reconocimiento de las rutas.
Los anuncios, impresos en material microperforado, ocupan extensas superficies de los laterales, incluidas las ventanas, lo que plantea preguntas sobre los permisos y las condiciones necesarias para preservar la identificación de los autobuses. Según la Ley 63-17, la colocación de publicidad debe contar con la autorización del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).
Luis Rosado, gerente del corredor José Núñez de Cáceres, defiende la práctica y asegura que cuenta con la autorización correspondiente. Sin embargo, algunos pasajeros expresan que la publicidad reduce la visibilidad hacia el exterior, especialmente en condiciones de lluvia o poca luz.
La situación plantea un desafío sobre el equilibrio entre la explotación comercial de los autobuses y la conservación de una identidad visual uniforme que facilite a los pasajeros reconocer las rutas. Hasta que se conozcan las autorizaciones y especificaciones técnicas aplicables, la legalidad de cada modalidad de recubrimiento deberá evaluarse cuidadosamente.




