El primer ministro de Cuba ha anunciado la privatización de varios sectores económicos y el fin de la libreta de abastecimiento, un sistema que ha permitido a los cubanos adquirir productos a precios subsidiados durante décadas. Este cambio se produce en medio de una apertura hacia la economía de mercado, impulsada por la presión de Estados Unidos. En La Habana, muchas bodegas han cerrado, siendo reemplazadas por mercados de barrio, como parte del plan gubernamental para reformar el modelo económico estatista. A pesar de que el gobierno no ha reconocido oficialmente la eliminación de la libreta, los cubanos han dejado de poder adquirir productos a través de ella. La medida ha generado preocupación entre la población, acostumbrada a los subsidios, especialmente en un contexto de crisis económica agravada por el embargo petrolero impuesto por el gobierno de Donald Trump. Manuel Marrero, primer ministro de Cuba, ha enfatizado la necesidad de enfocar los subsidios en las personas vulnerables en lugar de en productos básicos para toda la población.