Septiembre suele activar la sensación de que el tiempo del año se agota, lo que lleva a muchas personas a revisar sus metas pendientes. Sin embargo, hacer balance no significa intentar cumplirlo todo antes de diciembre, sino decidir qué todavía importa y qué podemos dejar atrás.
Danilo Mejía Alemar, diseñador de interiores y coach de vida, sugiere que el problema radica en cómo interpretamos el calendario. En lugar de ver que solo quedan cuatro meses, deberíamos reconocer que todavía tenemos cuatro meses completos para avanzar.
Mejía indica que septiembre puede ser un buen momento para reevaluar las resoluciones de comienzos de año, pero sin intentar cumplirlas todas. Concentrarse exclusivamente en lo incumplido puede ser una fuente de frustración.
El objetivo no debería ser llegar al 31 de diciembre con todas las metas cumplidas, sino haber avanzado en algo que realmente importa. Mejía concluye que septiembre puede funcionar como una pausa para decidir, en lugar de una carrera desesperada hacia diciembre.




