Las calles del Gran Santo Domingo son escenario de un constante flujo de comerciantes informales que buscan sustento diario. Marianelys Guillén, madre soltera, vende semillas de cajuil en la Avenida San Martín para mantener a sus cuatro hijos. Sin embargo, denuncia que las autoridades municipales confiscan sus productos y la detienen arbitrariamente, afectando su medio de vida.
Guillén expresa que, aunque no se opone a la aplicación de la ley, pide que se le permita trabajar en paz. La falta de oportunidades laborales obliga a muchos dominicanos a recurrir al comercio informal para sobrevivir. Guillén destaca la necesidad de poder trabajar con dignidad y sin interferencias para mantener a su familia.




